12.11.12
5.11.12
ECONOMÍA Y ÉTICA: ¿JUNTAS O SEPARADAS?
Hace unos días hablamos en clase sobre las necesidades humanas, relacionándolas con el consumo de bienes, y de aquellos criterios que siempre debemos seguir a la hora de llevar a cabo una inversión económica. Hablábamos, pues, del consumo, que permitía satisfacer al ser humano en cuanto a su desarrollo en las siete dimensiones que lo conforman; y del cuarto criterio para realizar toda inversión económica: la respuesta del ser humano ante ciertos incentivos.
A partir de estos datos, he podido deducir que, en el fondo, la economía tiene en muchas ocasiones bastante que ver con los valores morales y éticos de cada persona. En numerosos casos, las decisiones económicas se ven afectadas por factores de carácter ético o moral. Hemos visto por ejemplo como, a menor escala, un individuo puede verse afectado por sus gustos (un factor psicológico) para adquirir este o aquel producto; así como en una escala mayor, como por ejemplo podemos ver en uno de los textos de reflexión y debate, un economista puede tomar decisiones muy distintas según el juicio de valor que posea, dependiendo en ocasiones si le da, por ejemplo, más importancia a la distribución de la renta o prefiere centrarse en el aumento de la recaudación.
Si bien es cierto que quizás en ocasiones nos iría mejor si dejáramos que la economía siguiese su curso y no dejar que los valores éticos de cada uno influyeran en ella, en mi opinión la propia economía y la subjetividad tienden a ir ligadas. Como dijimos en clase en su momento, la economía debería ser una ciencia social que estudiase las necesidades humanas (que además de ilimitadas son muy variadas) y adaptarlas a una serie de recursos de los que disponemos y que son escasos. Cada ser humano es un mundo, y esto afecta a muchos o quizás todos los ámbitos de la vida, incluyendo, por supuesto, el económico.
Miguel Ángel, 1ºD.
El “parabatai” de la economía.
En la saga de “Cazadores de Sombras” el término de “parabatai” designa a 2 compañeros de batalla, es un lazo de unión entre 2 personas, más fuerte incluso que el de hermanos. Darías tu vida por la de tu “parabatai” y sólo la muerte de uno puede romper esta conexión, dejando al otro vacío, incompleto. Y yo me pregunto, ¿qué tan importante es la ética para la economía? ¿Y el dinero? ¿Se vería más tocada la economía si muere la ética o si lo hace el dinero?
En un principio se planteaba la ética como un pilar fundamental de la economía, algo necesario para el desarrollo de ésta. Con el paso de los años, y la aparición del dinero, la economía iba desgastando la ética y mostrando los peores valores de las personas, principalmente el egoísmo. Actualmente, la economía se basa casi por completo en el dinero. Ya sea el euro, el dólar o cualquier otra moneda que te imagines, no se nos ocurre pensar en un mundo sin billetes y monedas. El dinero y la ética no deberían estar enfrentadas porque tal vez habría más soluciones para problemas como la crisis actual, si tuviéramos más en cuenta los ideales de la ética y no el objetivo de ser el más rico.
En conclusión y, para responder a la pregunta que nos hacíamos al principio, la historia ya ha demostrado que la economía puede salir adelante sin la ética. Todavía nos queda la duda de si esto ocurriría también si el que desapareciera fuera el dinero. Por el momento no podemos negar que el “parabatai” de la economía no es otro que el dinero.
Gema, 1ºD.
23.10.12
ECONOMÍA Y MORAL.
En su iluminador libro El hombre roto por los demonios de la economía (Editorial San Pablo), Luis González-Carvajal señala el divorcio entre economía y moral como el origen del seísmo que hoy padecemos. En efecto, durante siglos el estudio de las diversas realidades económicas fue encomendado al juicio de teólogos, juristas y moralistas; pero, a partir del siglo XVIII, se impuso la consideración de que las leyes que rigen la economía son tan naturales y tan inamovibles como las propias leyes de la naturaleza. «Igual que no tiene sentido preguntarse si es moral o inmoral que los cuerpos caigan en el vacío con un movimiento uniformemente acelerado escribe González-Carvajal, explicando la posición de los fisiócratas, tampoco tendría sentido preguntarse si son morales o inmorales las leyes del mercado; son así y basta». Tal consideración es, por supuesto, mendaz, como a cualquier persona mínimamente dotada de sentido común no se le escapa: la actividad económica es hija de la iniciativa humana, de la voluntad humana de transformar la naturaleza; y, por lo tanto, toda decisión económica no está regida por leyes ciegas e inexorables, sino que es el fruto de una elección: se puede elegir entre ahorrar y consumir, entre subir o bajar el precio de los bienes, entre cobrar o condonar una deuda. Y allá donde hay elección, actúa la moral: la economía, como todas las ciencias humanas, es una ciencia moral.
Pero los moralistas fueron expulsados del ámbito económico; y, a medida que la economía se iba haciendo más pretendidamente científica, los juicios morales que trataban de orientarla se juzgaron más impertinentes o intempestivos, hasta que pronto el economista pudo decir sin empacho que el moralista estaba «hablando de cosas que no entendía». Simultáneamente, la cultura occidental moderna fue tendiendo progresivamente a un individualismo creciente hijo de la Reforma protestante y de la filosofía idealista que concebía la sociedad como un mero agregado del que quedaba desterrada la noción de bien común. Y el moralista, viendo que su actividad no era reconocida en el ámbito público, se resignó a confinarla en un ámbito privado, personal o familiar, desde el que creyó que podría aspirar a reformar la sociedad. Naturalmente, se trataba de una creencia ilusoria: en primer lugar, porque es problemático que aquello que no tiene un reconocimiento público pueda tenerlo privado; en segundo lugar, porque ese reconocimiento privado, confrontado con un entorno hostil, acaba tornándose inoperante, por asfixia o claudicación. Expresión de este proceso de paulatino arrinconamiento y condena a la irrelevancia de una moral circunscrita al ámbito privado lo constatamos, por ejemplo, en el ámbito católico: a medida que la Iglesia renunció a pronunciarse sobre los fundamentos del orden temporal (político y económico) y se orientó cada vez más hacia un ámbito personal (moral sexual, moral matrimonial, etcétera), sus postulados fueron, por un lado, menos seguidos (de cintura para abajo, muchos sedicentes católicos hicieron de su capa un sayo) y, por otro, más difíciles de encajar en un ámbito público refractario (lo que provoca que muchos católicos estén aquejados, como denunciaba recientemente Benedicto XVI, de una «esquizofrenia entre la moral individual y pública», de tal modo que «en la esfera individual son católicos, creyentes, pero en la vida pública siguen otras vías que no responden a los grandes valores del Evangelio»).
Inevitablemente, una economía convertida en ciencia exacta y desligada de la moral acaba confundiendo medios y fines. Así, puede entenderse que, por ejemplo, Milton Friedman se haga esta pregunta brutal en su divulgado Capitalismo y libertad: «Si el fin no justifica los medios, ¿quién los va a justificar?». O que John Maynard Keynes escribiera en 1930: «Debemos valorar los fines por encima de los medios y preferir lo que es bueno a lo que es útil. [...] Pero, ¡cuidado!, todavía no ha llegado el tiempo de todo esto. Por lo menos durante otros cien años debemos fingir que lo justo es malo y lo malo es justo; porque lo malo es útil y lo justo no lo es. La avaricia, la usura y la cautela deben ser nuestros dioses todavía durante un poco más de tiempo. Pues solo ellos pueden sacarnos del túnel de la necesidad económica y llevarnos a la luz del día».
Han pasado casi cien años desde que Keynes escribiera estas palabras escalofriantes; y ya vemos que «los dioses de la avaricia, la usura y la cautela», lejos de llevarnos a la luz del día, nos han internado en un túnel sin salida. Juan Manuel de Prada, XLSEMANAL..
RATIOS 2ºC
RATIOS 6/10/2012

16.10.12
CONCIERTAZO!!!
Si a alguien le gusta la música con sustancia...
La buena música con sustancia...
PRESENTACIÓN DE
"SOL FE ANDO"
el último disco de Álvaro Fraile...
Un tipo tan singular que prefiere ser cristiano a ser rico.
viernes 19 de octubre
colegio mayor san juan evangelista
C/gregorio del amo 8, madrid
METRO METROPOLITANO (LÍNEA 6)
9.10.12
LAS CONSECUENCIAS DE UN MUNDO DESIGUAL.
Estamos reflexionando en 1º de Bachillerato en la diferencia que existe entre consumo y consumismo. También sobre las consecuencias que tiene el consumismo sobre la población mundial.
Hoy, en el diario El Mundo, hemos encontrado este artículo. Tal vez nos aporte algo en nuestra reflexión.
CASI 870 MILLONES DE PERSONAS PASAN HAMBRE EN EL MUNDO.
Hoy, en el diario El Mundo, hemos encontrado este artículo. Tal vez nos aporte algo en nuestra reflexión.
CASI 870 MILLONES DE PERSONAS PASAN HAMBRE EN EL MUNDO.
6.10.12
5.10.12
Balance. Control de 2ºC.
ACTIVO
|
PASIVO
| |||||
ACTIVO NO CORRIENTE
|
NETO
| |||||
INMOVILIZADO MATERIAL
|
Capital social
|
150.000
| ||||
150000
|
Construcciones
|
Reservas
|
50.000
| |||
50.000
|
Elementos de transporte
|
P y G (Pérdidas)
|
-20.000
| |||
10.000
|
Elementos informáticos
|
PASIVO EXIGIBLE A L/P
| ||||
-30.000
|
Amortizaciones
|
Deudas a L/P con ent. De créd.
|
37.000
| |||
INMOVILIZADO INMATERIAL
|
PASIVO EXIGIBLE A C/P
| |||||
35.000
|
Concesiones administrativas
|
Proveedores
|
10.000
| |||
INMOVILIZADO FINANCIERO
| ||||||
5.000
|
Inversiones financieras Perm. En K
| |||||
ACTIVO CORRIENTE
| ||||||
DISPONIBLE
| ||||||
1.500
|
Caja
| |||||
3.500
|
Bancos
| |||||
REALIZABLE
| ||||||
2.000
|
Clientes
| |||||
TOTAL ACTIVO: 227.000
|
TOTAL PASIVO: 227.000
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